¿Qué es el compostaje?
El compostaje es un proceso natural y sostenible que convierte los residuos orgánicos en un producto rico en nutrientes. Este método de reciclaje ecológico ayuda a reducir la cantidad de desechos que van a parar a los vertederos, además de mejorar la salud del suelo que se fertiliza con él.
El compostaje facilita la descomposición biológica de los residuos orgánicos por microorganismos que ya están presentes en el suelo. El resultado es un producto natural lleno de nutrientes beneficiosos para plantas y cultivos.
Las cuatro fases del compostaje
El proceso de compostaje se divide en cuatro fases principales. Estas etapas son fundamentales para la transformación de los residuos orgánicos en el fertilizante rico y nutritivo que es el compost.
Fase mesófila
Durante la primera etapa en el proceso de compostaje, los microorganismos que prosperan a temperaturas moderadas (20-45° C) empiezan a descomponer la materia orgánica más resistente.
Estos organismos, principalmente bacterias y hongos, se alimentan de los residuos, que se han humedecido para propiciar el proceso. En su metabolismo liberan calor como subproducto, lo que incrementa la temperatura del compost de forma gradual. Esto facilita un ambiente propicio para las bacterias termófilas, responsables de la segunda fase del compostaje.
Fase termófila o de higienización
La fase termófila, también conocida como etapa de higienización, es una fase crucial en el proceso de compostaje. Durante este período, la temperatura dentro del montón de compost puede alcanzar hasta 70° C. Este aumento extremo en la temperatura es causado por bacterias que se alimentan y descomponen los materiales orgánicos.
Esta alta temperatura no solo acelera el proceso de descomposición, sino que también tiene un papel esencial en la eliminación de patógenos dañinos y semillas invasivas presentes en los residuos, que podrían impedir que el compost fuera seguro. La higienización garantiza así un producto adecuado para su uso posterior.
A medida que se agota el oxígeno disponible debido al metabolismo activo de estos organismos, la pila se vuelve anaeróbica de forma temporal, propiciando el paso a la siguiente fase.
Fase mesófila o fase de enfriamiento
Cuando disminuyen las sustancias nutritivas para las bacterias, la pila empieza a enfriarse, dando inicio a lo que se conoce como fase mesófila. También denominada etapa de enfriamiento, es una parte integral del proceso de compostaje. Durante esta fase, los microorganismos que prosperan en temperaturas moderadas continúan descomponiendo el material orgánico hasta que el montón se enfría por completo.
Fase de maduración
La última etapa del compostaje es conocida como fase de maduración. Durante esta fase, los microorganismos continúan descomponiendo las partículas orgánicas restantes. Este proceso puede durar desde varias semanas hasta varios meses, dependiendo de factores ambientales y el tipo de material orgánico presente.
A lo largo de esta etapa, se producen cambios significativos en el compost. Se observa una disminución en el tamaño y cambio de color del material, convirtiéndose en un producto oscuro similar al humus. También se reduce su temperatura y el olor, debido a que los compuestos volátiles se descomponen por completo.
Al finalizar la fase de maduración, se obtiene un compost rico en nutrientes, perfecto para fertilizar el suelo y aumentar su productividad.
El compost en la jardinería y la agricultura
El compost desempeña un papel fundamental tanto en la jardinería como en la agricultura, que son las aplicaciones para las que se destina este compuesto desde hace milenios. Al mejorar las propiedades del suelo de forma considerable, las plantas se desarrollan mejor y su calidad aumenta. En jardines domésticos o grandes extensiones agrícolas, el uso del compost es una práctica sostenible que favorece a los cultivos.
Este producto natural aumenta la capacidad del suelo para retener agua, además de propiciar su oxigenación y promover una mayor biodiversidad microscópica. Esta riqueza biológica resulta vital para mantener un equilibrio natural y mejorar el rendimiento productivo.
Usos y beneficios del compost
Los beneficios del compost en la agricultura y la jardinería no solo tienen que ver con el crecimiento saludable de las plantas. Su uso también contribuye a reducir la dependencia de fertilizantes químicos, lo que resulta beneficioso para nuestro planeta. Además, al aprovechar los residuos orgánicos para producir compost, disminuye la cantidad de desechos enviados a los vertederos, evitando tener que destinar espacio a este tipo de instalaciones.
El compostaje es una solución sostenible, económica y responsable para los residuos orgánicos. Aprovechar estos recursos naturales nos permite crear un ciclo positivo que favorece la vida del suelo y los cultivos.





